Yo soy asesor inmobiliario (Parte 1)
Por: Damary Vila Mesa
En una ocasión, en una llamada telefónica en la que ofrecía mis servicios para vender un inmueble, un propietario me espetó: “las asesoras inmobiliarias son todas señoras divorciadas, que se quedaron sin marido y ahora tienen que trabajar, pero buscan algo fácil para ganarse la vida porque tienen que atender a los hijos. Te quieren vender la casa por menos de lo que vale, porque no saben lo que costó construirla para la familia”.
En ese momento, mi mente oscilaba entre ofrecer una respuesta inteligente, pero diplomática, sobre la importancia del asesor inmobiliario y, al mismo tiempo, me cuestionaba sobre lo que hemos hecho mal como gremio para provocar esta opinión.
Desde ese día he estado reflexionando sobre el asunto.
Estuve investigando cómo son percibidos los asesores inmobiliarios en países como Estados Unidos, España y, por supuesto, México. En Estados Unidos “Los Realtors” en su mayoría son bien valorados por su experiencia y profesionalismo. Son considerada una guía confiable para el complejo proceso de compra, venta o alquiler de propiedades, ya que se les considera expertos en el mundo inmobiliario, con un conocimiento profundo de las condiciones del mercado y un acceso a datos exclusivos.
Para la mayoría, en España los asesores inmobiliarios son figuras clave para gestionar transacciones complejas de compraventa y alquiler, especialmente en un mercado atractivo y dinámico como el español, mientras que otros pueden ser escépticos debido a experiencias negativas pasadas o por sentir que no están adecuadamente informados sobre la inversión inmobiliaria. A pesar de las dudas, existe un interés creciente en la inversión inmobiliaria, lo que aumenta la demanda de asesoramiento profesional y la confianza en la mano de obra del asesor.
En México, la percepción del asesor inmobiliario es ambigua: se valora su papel como facilitador, pero persiste la desconfianza por casos de fraude, falta de preparación y subvaloración profesional.
En mi opinión, formada a través de casos de la vida práctica y del estudio sobre estos temas, hay dos aspectos que influyen en la percepción negativa que a veces se tiene sobre los asesores inmobiliarios: la falta de preparación, a veces muy notoria, de los que integran el gremio y casos de actividades ilícitas y fraudes asociados a supuestos asesores.
Según la RAE, asesor proviene del asesor latino, que significa asistir o ayudar. Es quien orienta con conocimiento especializado para tomar decisiones informadas.
Un asesor es un especialista sobre alguna materia que presta consejo sobre la misma a otra persona, para que adopte las decisiones adecuadas. En ese sentido, un asesor inmobiliario es un especialista en la materia, que ofrece consejo y orientación para la realización de compraventa o alquiler de inmuebles.
En Estados Unidos, para ser Realtor es necesario cumplir con requisitos mínimos como la mayoría de edad, escolaridad equivalente al bachiller y nacionalidad o residencia norteamericana; se debe completar un curso de Bienes Raíces aprobado por su Estado; se verifican sus antecedentes legales y con todo esto debe vencer un examen de licencia estatal. Este examen incluye una parte nacional sobre principios de bienes raíces y una parte estatal sobre leyes y regulaciones locales. Una vez que haya aprobado el examen y la verificación de antecedentes, puede solicitar formalmente su licencia de bienes raíces al estado. Finalmente, para convertirse en un Realtor debe unirse a la Asociación Nacional de Realtors (NAR) y a su asociación local de REALTORS. Esto le brinda credibilidad, acceso a información valiosa y beneficios específicos de la asociación.
Los agentes deben completar cursos de educación continua periódicamente para renovar su licencia, cumpliendo con las actualizaciones regulatorias.
En México, al menos en la Ciudad de México, una persona puede levantarse un día y decidir ser asesor inmobiliario y así venta y se presenta al mundo. Y no solo se trata de mujeres “abandonadas o divorciadas” como me dijo el señor de la llamada telefónica. Muchos hombres y mujeres ven en esta profesión una manera de tener un ingreso no topado, con flexibilidad de horario ya veces siendo tu propio jefe. Algunos lo ejercen como único empleo y otros de manera complementaria a otras fuentes de ingresos.
(Continuará… ¿debo certificarme para operar como asesor inmobiliario?)
